El tercer objetivo del milenio que se propuso Colombia es el de promover la equidad de género y la autonomía de la mujer, dentro del cual se encuentra la idea de incrementar la participación de las mujeres en las diferentes ramas y órganos del poder público.
Colombia quiere poner en igualdad de condiciones a hombres y mujeres pero lo que se demostró en las elecciones del 14 de marzo para Senado, Cámara y Parlamento Andino; no es muy alentador, de los 2.335 candidatos que aspiraban a una curul del Congreso, sólo un 23.5% (551 aspirantes) son mujeres y un 76.4% (1784 aspirantes) son hombres.
Mientras en países como Argentina, Costa Rica y Chile tienen o han tenido mujeres como presidentas, en Colombia los cargos más altos son ocupados por hombres y sólo uno de sus departamentos, Córdoba, tiene como dirigente a una gobernadora. Esto nos lleva a pensar en qué es lo que está provocando los bajos niveles de mujeres en la política.
Según la Ley de cuotas debe haber un mínimo del 30% de mujeres, ley estatutaria que se encarga de otorgarles el derecho a participar en todos los niveles de las ramas y demás órganos del poder público, “en los cargos pertenecientes al nivel directivo que tengan atribuciones de dirección y mando en la formulación, planeación, coordinación, ejecución y control de las acciones y políticas del Estado”.
Pero esto no se está cumpliendo, en el actual Congreso (2006-2010) hay 14 mujeres en el Senado y 19 en la Cámara, de un total de 166 representantes y al parecer las nuevas elecciones no cambiarán mucho el panorama. Según el “Ranking de igualdad de mujeres y hombres en los partidos y movimientos políticos colombianos”, presentado el 21 de octubre del año anterior, en el año 2006 sólo hubo participación de un 18% de mujeres para el Congreso; si se compara ese porcentaje con el de este año, se puede notar un incremento en apenas 5.5 %.
Al ver estas cifras es posible pensar que las mujeres no quieran verse involucradas en un Congreso en el que muchos parlamentarios han sido investigados por diferentes delitos como parapolítica, corrupción, delitos electorales, proselitismo político, entre otros, y en el que por lo menos 28 se encuentran en la cárcel.
El 51,2% de la población colombiana equivale a las mujeres, además estás se preparan intelectualmente más que los hombres, pero a pesar de esto el número de candidatas es proporcionalmente insuficiente, y esto podría deberse a un miedo de pertenecer a este órgano político, en el que se ha creado una fama de corrupto, a las pocas garantías que brinda el Estado, e incluso el poco interés de las mismas mujeres por participar y mejorar su posición en los cargos públicos; por ejemplo muchas de las candidatas de este año no tienen propuestas que vayan encaminadas al mejoramiento de su participación política.
Por otra parte se ven algunas candidatas que tienen propuestas como: reimpulsar la bancada de mujeres en el Congreso, la reforma a la Consejería de la Mujer, la creación de un Ministerio de la Mujer, ya existente en muchos países, y la creación de una comisión dentro del Senado que se ocupe exclusivamente de temas de género. Pero el problema radica en que la posibilidad de sacar estas propuestas adelante disminuye significativamente ya que en el Congreso predominan los hombres.
Probablemente los bajos niveles de mujeres en los órganos de poder público se deba a la falta de reformas constitucionales por parte del Estado, que, como en otros países, garanticen que el número de mujeres y hombres, candidatos a cargos públicos, sea proporcional al porcentaje de la población que abarque cada género. Pero ni el Gobierno realiza las reformas ni la población las reclama y de esta manera nada se va a lograr.
Hay un total de 20 partidos o movimientos que participaron en las elecciones del Congreso este 14 de marzo y sólo cuatro mujeres están encabezando la lista de su partido, en el Movimiento Mira, la Alianza Social Indígena (ASI), el Partido Verde Opción Centro, y el Movimiento Social Indígena (MSI). Ante estas cifras es claro que los partidos no están comprometidos con la igualdad de género, incluso algunos meten a las mujeres como un relleno de última hora.
El número de mujeres en las listas de aspirantes al Congreso nos demuestra que la participación femenina en Colombia no mejora, aún se ve la falta de la implementación de sistemas como la Ley de cuotas, que aunque es cierto que está rigiendo en el país, los partidos y movimientos políticos no están comprometidos con ella.
Entre los pocos partidos que cumplen con la ley de cuotas están el Movimiento Social Indígena (MSI), Compromiso Ciudadano por Colombia, Alianza Social Indígena (ASI), el Partido Cristiano de Transformación y Orden (Pacto) y el Movimiento Mira; este último implementó el “Sistema Cremallera” en decir intercalar hombre y mujer para acabar con el machismo y desigualdad, que aún se encuentra muy marcado en nuestro país.
Colombia está en el último puesto de participación política de mujeres entre los países de Latino América y los esfuerzos que se están haciendo para cambiarlo son insuficiente, se necesita un compromiso de los partidos y de toda la sociedad; de nada vale que movimientos como Mira y MSI tengan igualdad de género en sus listas, cuando se sabe que los partidos con mayor protagonismo no tienen en ni el mínimo de mujeres que establece la ley, aunque cabe anotar que las pocas mujeres que estaban en la candidatura lograron puestos importantes en las elecciones.
De 99 candidatos que han obtenido una curul en el Senado sólo 18 son mujeres. Sin embargo se puede decir que la participación de las mujeres aumentó un poco, pues entre los 10 candidatos que recibieron más votos hay 6 mujeres. Es claro que a Colombia le falta recorrer un largo camino para ser un país con igualdad de géneros, sin un gobierno machista; aún así se puede decir que con las últimas elecciones se dio un pequeño paso, pero falta mayor compromiso de los partidos políticos.
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