domingo, 21 de marzo de 2010

¿”De este agua no beberé”?

Nos estamos quedando sin agua y a muchos parece no importarles o más bien parecen no darse ni cuenta de lo que pasa, pero la verdad es que está pasando y no todos nos hemos preocupado por hacer algo, aún cuando hay muestras evidentes y lamentables.


En 1992 la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió instaurar el 22 de marzo de cada año como el Día Mundial del Agua, para recordar en todo el mundo la importancia que tiene ésta para nuestras vidas y concientizar sobre el mal que le estamos haciendo.


El calentamiento global, que se da por las acciones humanas, como el uso de aerosoles, y el crecimiento de las industrias; derrite los glaciares provocando inundaciones, y aunque algunos puede pensar que esto genera más agua en el planeta, en realidad la acción de los rayos de sol, que entran con mayor fuerza debido a la destrucción de la capa de ozono, empieza por derretir los grandes bloques de hielo, convirtiéndolos en agua que termina evaporándose y generando sequías.


Las actividades que realiza el hombre como la urbanización, el uso de fumigadores, productos químicos, y el arrojar basuras en cualquier sitio, que luego llegan a parar a los ríos y mares; está contaminando el agua y nos está dejando sin un recurso vital. Muchos hablan de ello pero pocos hacen algo; probablemente por el escepticismo de pensar que una sola persona puede lograr algo; pero la verdad es que si todos ayudamos un poco se puede evitar un gran daño.


Una de las mayores causas de la contaminación del agua es la falta de saneamiento; según la Cruz Roja cada minuto mueren 4 niños por la falta de ésta o a causa de alguna enfermedad generada por el consumo de agua no potable, y el 41 % de la población mundial no tiene acceso a alguna fuente de agua apta para el consumo humano.


Enfermedades como fiebre tifoidea, coli y giardia matan a millones de personas al año, especialmente niños, quienes por la falta de agua potable se ven obligados a consumir aguas contaminadas de bacterias que sus cuerpos no son capaces de combatir.


Por esta razón la ONU ha elegido como tema del Día Mundial del Agua, de este año, “Agua limpia para un mundo sano”, con el objeto de demostrar la importancia de mejorar la calidad de este recurso vital, impulsando a las comunidades, gobiernos y personas de todo el mundo a adoptar medidas y actividades que prevengan la contaminación y fomenten la limpieza y rehabilitación del agua.


El agua potable debe ser un derecho humano, son lamentables la cifras de 884 millones de personas que no tienen acceso a ella. El mundo debe seguir luchando para evitar una catástrofe, con proyectos como la Iniciativa Mundial de Agua y Saneamiento (IMAS) lanzada en el periodo 2005 – 2015, por la Cruz Roja y la Media Luna Roja, con la que se quiere aumentar el suministro y saneamiento del agua.


Por otro lado, uno de los objetivos del milenio de la ONU es reducir a la mitad el número de personas sin acceso al agua potable, esperemos que este objetivo se cumpla, todos nos debemos comprometer y así poder pensar en un futuro en el que estas desalentadoras cifras no existan y no en uno en el que, como dicen algunos, se formará una guerra, “una tormenta por un vaso de agua”.


Hoy celebramos el Día Mundial del Agua, hagamos algo para que en un futuro no nos quedemos sin la razón para celebrar.

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