Los desastres naturales en el mundo aumentan, parecen ser peores y cobran mayor cantidad de víctimas, lo que hace a muchos pensar en si es verdad que se acerca el tan anunciado Apocalipsis, tema que ha llevado incluso a la creación de películas como “2012” estrenada el 13 de noviembre del año pasado.
Oleadas de calor, terremotos, tsunamis, incendios forestales, sequías, inundaciones, tormentas eléctricas. El clima está cambiando y nos lamentamos por lo que pasa, sabemos por qué está pasando y aún así no hacemos mayor cosa para remediarlo.
Desde finales del siglo XIX los científicos se han dado cuenta del aumento gradual de la temperatura de la superficie del planeta, que ha sido ocasionado por las acciones del hombre como la tala de árboles, la quema de combustibles fósiles y muchas más actividades relacionadas con la industrialización; pero aún sabiendo que somos los culpables, no paramos de hacerlo.
No hay duda de que el calentamiento global sí está ocurriendo, desde mucho tiempo atrás vemos las consecuencias de los cambios climáticos y en Colombia las cosas no son muy diferentes, según el IDEAM en esta década que apenas comienza, algunas regiones podrían aumentar su temperatura entre dos y cuatro grados centígrados, lo que podría convertir las zonas más calientes en lugares prácticamente imposibles para vivir.
Un informe de la Defensoría del Pueblo indica que existen cerca de 15 millones de personas que viven con un alto riesgo de escasez de agua en Colombia y que más de 20 millones de colombianos tendrán problemas para abastecerse de esta en el futuro.
Recientemente se han dado noticias sobre graves catástrofes. Haití y ahora Chile se encuentran en medio del desastre por los últimos dos grandes sismos ocurridos. Se estima que fueron 140 mil personas muertas en Haití y hasta el momento 711 en Chile, cifras que han estremecido el mundo entero. Según el presidente de Bolivia, Evo Morales, “la naturaleza no aguanta las políticas que destruyen el medio ambiente". "Siento que la madre-tierra se enoja”.
Además de los desastres naturales, vienen otros problemas como las enfermedades, virus que se contagian con mayor facilidad y cada vez aparecen más, cobrando miles de vidas. La semana pasada, por ejemplo, el Ministerio de Protección Social lanzó una alerta internacional al darse cuenta de que el dengue está traspasando fronteras y ha dejado en lo que va del año 18 personas muertas y aproximadamente 15 mil contagiados.
Seguramente, si no hacemos nada al respecto, el futuro no muy lejano de todos los países del mundo, será parecido a lo que están viviendo en este momento Haití y Chile; y los esfuerzos que hacen organizaciones como Greenpeace, trabajando para lograr una revolución energética capaz de reducir las emisiones de CO2 y por ende el calentamiento global, serán en vano, porque al parecer, no todos están dispuestos a ayudar.