lunes, 22 de febrero de 2010

Una nueva dinámica social

Las redes sociales de internet han logrado cambiar la dinámica de la sociedad, las relaciones que antes se daban personalmente ahora ocurren en la red y de forma masiva, ya se puede saber de la vida de cientos de amigos o compañeros con solo dar unos cuantos clics. Amigos del colegio, del trabajo, de la universidad, del barrio, de otras ciudades o países, amigos de todo el mundo se pueden encontrar en un solo lugar sin necesidad de desplazarse y sin gastar mucho tiempo.


María Elvira Bonilla, columnista de El Espectador, cuenta en su columna del 21 de febrero Cosecha de amigos, cómo se “aventuró en el mundo del Facebook” un lugar en el que, como ella misma dice, se siente un tanto intrusa, ya que pertenece a las nuevas generaciones. Habla sobre lo que logran las redes sociales como el Facebook que en cuestión de minutos permiten que cantidad de amigos y conocidos, que habían perdido sus relaciones, vuelvan a ponerse en contacto.


Algunas personas, en su mayoría adultos, consideran estos medios como algo inconveniente para las relaciones sociales, porque para ellos lo más normal son las relaciones reales y no las virtuales. En cierta parte tienen razón, aunque estamos en una era de la tecnología y el internet y debemos aprovechar todos estos medios que facilitan nuestras vidas, hay que prestar a tención al alcance que estos puedan tener, no podemos dejar que nos consuman y nos vuelvan seres sedentarios, limitados a una comunicación solo de textos dejando al lado cosas tan importantes como la palabra hablada y los gestos que permiten una comunicación más completa y eficaz.


“Entiendo ahora el significado de las largas horas de niños, adolescentes y jóvenes frente a las pantallas de sus computadores, buscando compañía”, expresa la columnista, ¿pero en verdad es tan normal que este medio consuma toda la vida de las persona y no les permita crear relaciones reales? o ¿qué tan reales son las relaciones en estos medios?


En un medio en el que no se ven caras es muy fácil mentir y ser otra persona totalmente diferente, inventar, y ser la persona que queramos ser, pero esto en algunos casos no es tan seguro, porque ¿quién nos garantiza que el “amigo” con quien intercambiamos información en este medio es real y tiene buenas intenciones? y ¿además de verdad es tan conveniente que una persona pase horas en frente de una máquina y cree relaciones en las en las que los gestos, los abrazos, los besos… que antes eran importantes, se pierden dejando vacios en la comunicación?


Las redes sociales trascienden fronteras, nos ofrecen comunicación, entretenimiento y además se convierten en medios para movilizar a las personas alrededor de un tema o hecho específico, como ha sido el caso del la marcha “un millón de voces contra las Farc”, mencionada por la columnista; movilizaciones que nos demuestran el gran poder que pueden alcanzar estos medios; poder que también puede ser utilizado para otros objetivos no tan buenos, como ocurre con las amenazas por Facebook en las que resultó cayendo el mismo hijo del Presidente.


Como se menciona en la columna todos estamos movidos por el afán de estar conectados, “la obsesión del siglo XXI”, cómo no aprovechar un medio que a demás de facilitar la comunicación y acortar distancias, es un excelente generador de opinión pública, algo que le hace mucha falta a nuestra sociedad que se empeña en taparnos los ojos ante la realidad, pero el problema es que no todos quieren usar estos medios simplemente para hacer amigos.

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