jueves, 11 de febrero de 2010

Periodista + verdad = ¿censura?

Con motivo de la aparición del primer periódico en Bogotá, Papel Periódico, en 1791, dirigido por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez de la Victoria; se instauró el 9 de febrero el Día Nacional del Periodista. Desde entonces grandes periodistas colombianos han surgido, pero con ellos otros no tan grandes. Se ha venido pensando qué está pasando con nuestro oficio y qué papel esté jugando la universidad a la hora de formar periodistas competentes, íntegros, y capaces de mostrar la realidad tal y como es.

“Los cínicos no sirven para este oficio”, "para ejercer el periodismo ante todo hay que ser buena persona" decía Kapuściński y fue precisamente de esto de lo que nos hablaron durante el coloquio Luces y Sombras del Periodismo, por motivo del día del Periodista, cinco profesores y periodistas de la facultad de Comunicación Social- Periodismo de la UPB: José Guillermo Ángel, Juan José García Posada, Ramón Arturo Maya, Mary Correa y Adriana Vega.

Durante el coloquio se habló de la importancia de ser un periodista ético, que investigue y compruebe datos. El periodista debe mantener informada a la sociedad de forma trasparente y continua, sin dejar el oficio y volverlo a coger cuando se le antoje, el verdadero periodista lo es todo el tiempo y es un ser ilustrado.

Como bien lo dijeron los ponentes del coloquio, el periodista debe construir la historia poco a poco y no debe convertirse en una amenaza para la sociedad al dar datos erróneos y manipular la información. Este oficio tiene la misión de, cómo diría Memo Ángel, “sacarnos del limbo” llevando argumentaciones hasta el final.

¿Pero cómo ser periodistas íntegros, cuando sabemos que vivimos en un país donde la libertad de prensa no es respetada y se han visto algunos casos donde los periodistas han sido despedidos y otros han muerto por decir la verdad? ¿Entonces qué podemos hacer los periodistas para dar la información tal y como es?

Los grandes poderes de la sociedad manejan los medios y esto no es ningún secreto. El problema está en que la información es manipulada para beneficios propios y no para el bien común; en los medios autocensuran a sus periodistas a quienes no les queda de otra que dejar de escribir lo que no les es permitido y tratar de informar a la sociedad con lo poco que pueden. ¿Pero dónde queda la ética? Lo correcto sería decir lo que está pasando y que cada quien cargue con sus responsabilidades, pero es claro que nadie quiere hacerlo y prefieren esconder la verdad.

El día del periodista debería ser dedicado a honrar a aquellos que no le temen a la verdad, a los que tristemente sacrificaron sus vidas, sus familias y su tranquilidad para sacarnos del limbo y construir un mejor país; debería ser un día para entender que "El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse" (Ryszard Kapuściński) y saber que encender la luz no puede llevar al periodista a trágicos finales.

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